La jornada política en Río Negro estuvo marcada por una seguidilla de renuncias que volvió a poner en discusión la estabilidad del gabinete de Alberto Weretilneck. Primero se conoció la salida de Fabián Gatti del Ministerio de Gobierno y, horas después, se confirmó la renuncia de Marcela Ávila a la presidencia del Instituto Provincial del Seguro de Salud (IPROSS). El doble movimiento en un mismo día alimentó versiones sobre nuevos cambios en el Ejecutivo en las próximas horas o días.
En el caso de la obra social estatal, la salida de Ávila abrió de inmediato el debate sobre su reemplazo. Según trascendió, quien asumiría la conducción del IPROSS es Ivana Lorena Porro, actual vicepresidenta del organismo y esposa del ministro de Hacienda, Gabriel Sánchez. De confirmarse la designación, el ministro avanzaría en la consolidación de poder dentro del Ejecutivo, colocando a una persona de máxima confianza al frente de una de las áreas más sensibles del Estado provincial.
El nombre de Porro no es nuevo dentro del esquema de poder rionegrino. Antes de su desembarco en el IPROSS, estuvo a punto de asumir funciones en Aguas Rionegrinas, lo que refuerza la idea de que se trata de una funcionaria considerada estratégica en el armado político que orbita alrededor del ministro Sánchez.
Marcela Ávila, contadora oriunda de Villa Regina, había asumido al frente del IPROSS el 10 de diciembre de 2023. Su gestión estuvo atravesada por un escenario complejo, con problemas financieros estructurales, reclamos permanentes de prestadores y un creciente malestar de los afiliados por las prestaciones. Si bien el Gobierno no informó los motivos formales de la renuncia, en ámbitos oficiales se la vincula con el desgaste de la conducción y con una reconfiguración más amplia del gabinete provincial.
Las críticas desde la oposición no tardaron en llegar. El legislador Santiago Ibarrolaza calificó las renuncias como “un nuevo fracaso del gobierno de Weretilneck en materia de salud” y sostuvo que “no logran sostener funcionarios clave y los problemas de gestión se acumulan”. Además, remarcó que “dos renuncias en un mismo día muestran desorden, improvisación y un modelo que claramente no está dando respuestas”, y cuestionó la posible designación de Porro al señalar que “poner a la pareja de un funcionario denota aún más que el gobernador elige a familiares de amigos para manejar carteras muy importantes”.
En la misma línea, el dirigente opositor Luciano Delgado Sempé fue aún más duro con la gestión saliente. “Tuvo una pésima gestión al frente del IPROSS”, afirmó, y agregó: “Hace tiempo vengo reclamando su renuncia, no por una cuestión personal sino porque dejó de cumplir su función básica, que es garantizar el derecho a la salud”.
Por su parte, Ávila se despidió con un mensaje público en el que aseguró que “haber integrado este equipo de Gobierno ha sido un honor”. Según destacó, durante su gestión el IPROSS atravesó “un proceso integral de reorganización y modernización”, aunque esas definiciones contrastan con el fuerte malestar que persiste entre afiliados y prestadores.
Mientras el Ejecutivo se prepara para oficializar la aceptación de la renuncia y definir formalmente a la sucesora de Ávila, el IPROSS vuelve a quedar en el centro de la escena política. Por su peso presupuestario y su impacto directo en miles de afiliados, la obra social estatal se consolida una vez más como un termómetro de la gestión y como uno de los principales focos de desgaste para el gobierno provincial.