El secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, Marcelo Rucci, avanza en la expansión política de su espacio más allá de Neuquén y apunta ahora a consolidar presencia en Río Negro y La Pampa. Con el gremio como base orgánica, el dirigente sindical intenta replicar un esquema similar al que durante décadas sostuvo el Movimiento Popular Neuquino (MPN), apoyado en el poder territorial del sindicalismo petrolero.
Tras obtener el aval definitivo de la Justicia Federal, Rucci consolidó la personería de Fuerza Neuquina y Federal y puso en marcha una estrategia para cruzar los ríos Neuquén y Limay. El objetivo es transformarse en un actor relevante en el norte patagónico, en una región clave para la política energética nacional y para los gobiernos provinciales de Rolando Figueroa y Alberto Weretilneck.
La construcción pampeana aparece como una de las apuestas más avanzadas. El foco está puesto en 25 de Mayo, distrito petrolero atravesado por el debate en torno al futuro del yacimiento Medanito, considerado una de las joyas hidrocarburíferas de La Pampa. En ese escenario, el armado político de Rucci explora un entendimiento con el intendente local del PRO, Leonel Monsalve, para impulsar un sello municipal identificado con la identidad petrolera, bajo la consigna de la “sangre negra”.
En Río Negro, el proyecto encuentra un terreno que el sindicalismo petrolero considera favorable. La relación entre Rucci y el gobernador Alberto Weretilneck es definida como cordial y fluida, con antecedentes de colaboración en temas estratégicos del sector. Desde el entorno del mandatario rionegrino reconocen que existe diálogo permanente y no descartan, a futuro, un esquema de alianzas entre Juntos Somos Río Negro y la eventual Fuerza Rionegrina y Federal, una estructura que se proyecta a imagen del armado neuquino.
Uno de los gestos políticos más claros se dio durante la disputa por la localización de la planta de GNL, cuando Rucci respaldó públicamente la postura de Río Negro frente a Bahía Blanca. En ese contexto, el sindicalista defendió la necesidad de industrializar los hidrocarburos en el mismo territorio donde se producen, una consigna que también comparten sectores del gobierno provincial.
El armado rionegrino se apoya en las delegaciones sindicales de Catriel y General Roca, dos puntos clave de la actividad hidrocarburífera. Desde allí, los referentes del gremio comenzaron a reunir avales para cumplir con los requisitos legales que permitan competir electoralmente. Fernando Valenzuela, dirigente regional del sindicato en Río Negro, aparece como uno de los responsables de motorizar esa tarea, bajo la coordinación jurídica del abogado Estanislao López, apoderado del partido.
El desafío no es menor. Río Negro se convirtió en una pieza estratégica a partir de la expansión de los ductos y del proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) de YPF, que tendrá su punto de llegada en Sierra Grande. Al mismo tiempo, persisten recuerdos de antiguas disputas gremiales, en especial con Camioneros, que marcaron la relación sindical en la provincia durante la conducción de Guillermo Pereyra, aunque esos conflictos se fueron diluyendo con el paso del tiempo.
Dentro de la CGT rionegrina, la iniciativa no tomó por sorpresa. El intento de replicar el partido petrolero era un rumor extendido, aunque reconocen que el gremio aún no tiene en Río Negro el mismo nivel de arraigo y potencia territorial que ostenta en Neuquén. Por eso, el foco inmediato está puesto en reunir los avales necesarios y construir representatividad.
Rucci sostiene que la decisión de participar en política surge de un reclamo interno del sindicato. “Tenemos que participar en política, trabajamos por el pedido de los compañeros. Tuvimos muy buena repercusión y muchas personas se acercaron”, afirmó en declaraciones radiales. También aseguró que no habrá imposiciones internas y que los lugares se definirán por representación y autonomía. “Tenemos nuestro propio partido, es una apertura para muchas personas que trabajan con nosotros”, remarcó.
Sobre el futuro inmediato, el dirigente se mostró confiado en repetir el camino recorrido en Neuquén. “Estamos pronto a conformar Fuerza Rionegrina y Federal. Será cuestión de poco tiempo para tener representatividad”, anticipó, convencido de que el sindicalismo petrolero puede volver a convertirse en una plataforma política de peso en la Patagonia.