La retirada de YPF de las áreas maduras avanza hacia su etapa final y obliga a varias provincias petroleras a reconfigurar su estrategia energética para sostener producción, empleo e inversiones. Santa Cruz, Tierra del Fuego y Chubut enfrentan este nuevo escenario con distintos modelos de gestión, mientras la petrolera estatal profundiza su giro hacia Vaca Muerta y los proyectos de exportación de crudo y GNL.
El denominado Plan Andes de YPF ya muestra resultados concretos. En Santa Cruz, a un mes del retiro efectivo de la compañía de las áreas maduras, comenzaron a operar las nuevas concesionarias surgidas de la licitación impulsada por la empresa estatal provincial Fomicruz. En paralelo, Tierra del Fuego avanza hacia un esquema de autogestión de sus yacimientos, mientras Chubut aún mantiene abierta la definición del histórico bloque Manantiales Behr, uno de los últimos activos relevantes de YPF en la Cuenca del Golfo San Jorge.
En Santa Cruz, YPF transfirió diez áreas al gobierno provincial, que luego fueron licitadas por Fomicruz. La administración del gobernador Claudio Vidal espera los primeros desembolsos del paquete de inversiones comprometido por u$s 1.259 millones para los próximos seis años, a cargo de seis compañías que asumirán el control operativo de los yacimientos. El proceso incluyó una licitación con un pliego de alto costo —u$s 500.000— y culminó con el reparto de áreas entre los integrantes de una UTE adjudicataria.
Con esta operación, YPF dejó de ser operadora en el norte santacruceño, aunque mantiene participación societaria en la exploración de Palermo Aike, en el extremo sur de la provincia, junto a CGC.
Entre las nuevas operadoras se destacan Patagonia Resources y Roch, que concentrarán la mayor cantidad de áreas. Patagonia se quedó con Los Perales–Las Mesetas, Los Monos y Barranca Yankowsky, mientras que Roch, del grupo familiar Chacra, sumó Cerro Guadal Norte–Cerro Piedra, Cañadón Yatel y El Guadal–Lomas del Cuy, consolidando su presencia en la provincia. También ingresaron Clear Petroleum, que operará Cañadón de la Escondida–Las Heras y marca el regreso de Cristóbal López al negocio petrolero; Azruge, en Cañadón Vasco; Brest, en Pico Truncado–El Cordón; y el consorcio Quintana, que gestionará Cañadón León–Meseta Espinosa.
La salida de YPF en Santa Cruz no fue automática. Estuvo precedida por una negociación extensa entre el gobernador Vidal —exsecretario general del sindicato petrolero— y la conducción de la empresa, atravesada por discusiones sobre pasivos ambientales, responsabilidades históricas y el futuro de los campos en declinación. El acuerdo final se cerró en junio de 2025 y permitió destrabar el traspaso de áreas y el relanzamiento de la actividad sin un bache productivo.
El repliegue de YPF responde a la estrategia definida por su presidente, Horacio Marín, que apunta a desprenderse de activos de menor rendimiento para fondear inversiones en Vaca Muerta. En ese marco, la compañía proyecta sumar unos u$s 3.000 millones mediante la venta de activos como Profertil, Metrogas y campos maduros, con el objetivo de potenciar su core shale y los proyectos exportadores.
Para las provincias, el desafío es diversificar actores, estabilizar la producción y ganar mayor protagonismo en la administración de los recursos. Una señal en ese sentido fue la baja de las retenciones a las exportaciones de petróleo, acordada con los gobernadores mientras el precio del Brent se mantenga por debajo de los u$s 65. La medida fue avalada, entre otros, por Chubut, Santa Cruz y Neuquén.
En Chubut, el Plan Andes avanzó con rapidez salvo por la situación de Manantiales Behr, cuya definición continúa pendiente. Pecom, del holding Pérez Companc, ya tomó control de El Trébol–Escalante y Campamento Central–Cañadón Perdido, mientras YPF puso en venta lo que es considerado su último activo estratégico en la provincia.
En la Cuenca Neuquina, tanto Neuquén como Río Negro completaron los traspasos sin sobresaltos, con acuerdos aprobados por las legislaturas y nuevos operadores en marcha. En Mendoza, el proceso se desarrolló en un clima más técnico, apoyado en un marco regulatorio que incentiva la recuperación mejorada, con mayor presencia de empresas como Petroquímica Comodoro Rivadavia, Petróleos Sudamericanos y la UTE Quintana Energy–TSB.
Tierra del Fuego, en tanto, optó por un camino similar al de Santa Cruz, con un rol central de la estatal Terra Ignis en la autogestión de los campos. En todos los casos, la salida de YPF marca el fin de una etapa y abre un período de transición en el que las provincias buscan evitar el colapso de la actividad y sostener el entramado productivo y laboral en un contexto de reconfiguración profunda del mapa energético argentino.