viernes 02 de enero de 2026 - Edición Nº2585

Regional | 2 ene 2026

Montauk: la historia ¿real? detrás de Stranger Things

Relatos de control mental, pruebas psicológicas extremas y experimentos sensoriales alimentan desde hace décadas una de las teorías conspirativas más persistentes surgidas en torno a una instalación militar abandonada de Long Island.


Durante más de cuarenta años, la antigua base militar de Camp Hero, en Montauk, estado de Nueva York, ha sido señalada como el escenario de presuntas prácticas de experimentación ilegal en menores de edad, en el marco de un supuesto programa secreto conocido como Proyecto Montauk. Aunque no existe confirmación oficial ni documentación estatal que respalde estas acusaciones, las versiones continúan reapareciendo en libros, investigaciones periodísticas culturales y producciones audiovisuales.

 

Según los testimonios que dieron origen al mito, algunos de ellos difundidos en los años 80 y 90, en la base se habrían llevado a cabo experimentos de control mental, inspirados —siempre de acuerdo a estas narrativas— en desarrollos reales como el programa MK-Ultra de la CIA. Las prácticas denunciadas incluirían el uso de ondas electromagnéticas, dispositivos de estimulación cerebral y técnicas de privación sensorial, supuestamente aplicadas sobre niños y adolescentes para evaluar la posibilidad de manipular conductas, recuerdos y emociones.

 

Otras versiones mencionan experimentos psicológicos extremos, que habrían consistido en someter a los menores a situaciones de estrés prolongado, aislamiento, exposición a estímulos auditivos constantes y sesiones repetidas de hipnosis. Algunos relatos sostienen que estas prácticas buscaban “quebrar la personalidad” de los sujetos para volverlos más sugestionables, una metodología que remite a técnicas de interrogatorio hoy ampliamente cuestionadas por organismos de derechos humanos.

 

Dentro del corpus de denuncias también aparecen supuestas pruebas vinculadas a capacidades psíquicas, como telepatía, clarividencia y proyección mental. Según los autores que difundieron estas historias, los niños habrían sido seleccionados por una presunta sensibilidad especial y forzados a participar en ensayos donde se evaluaba la interacción entre la mente humana y sistemas tecnológicos avanzados, como el radar SAGE que operaba en la base durante la Guerra Fría.

 

Las versiones más extremas incluso describen experimentos de naturaleza temporal y espacial, incluyendo la apertura de portales o la materialización de objetos a partir del pensamiento, afirmaciones que no cuentan con ningún respaldo científico ni técnico. Estas narrativas, ampliamente reproducidas en literatura conspirativa, son consideradas por especialistas como una hibridación entre ciencia ficción, trauma subjetivo y reinterpretación cultural del secretismo militar.

 

Desde el punto de vista periodístico, resulta central subrayar que no existen pruebas materiales, archivos desclasificados ni investigaciones judiciales que confirmen la realización de estas prácticas en Camp Hero. Historiadores y analistas consultados por medios como Business Insider y The New York Times han señalado que los testimonios suelen basarse en recuerdos recuperados bajo hipnosis, una técnica fuertemente cuestionada por su alta vulnerabilidad a la sugestión y la construcción de falsos recuerdos.

 

La persistencia del mito de Montauk se explica, en parte, por su resonancia cultural. La serie Stranger Things reconoció haberse inspirado en estas historias, lo que contribuyó a reforzar en el imaginario colectivo la idea de experimentos gubernamentales clandestinos sobre niños. Sin embargo, los propios creadores de la ficción aclararon que se trata de una obra narrativa sin anclaje en hechos comprobados.

 

En conclusión, las supuestas prácticas de experimentación en infantes atribuidas a la base de Montauk forman parte de un relato no verificado, construido a partir de testimonios aislados, literatura conspirativa y ficcionalización posterior. Si bien el antecedente de programas reales como MK-Ultra obliga a un análisis histórico cuidadoso del accionar estatal durante la Guerra Fría, el caso Montauk carece hasta hoy de sustento empírico que permita considerarlo un hecho probado.

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:
Más Noticias