El escenario político de Santa Cruz comenzó a anticipar la disputa por la Gobernación de 2027. El intendente de Río Gallegos y presidente del PJ provincial, Pablo Grasso, publicó una fotografía junto al jefe comunal de El Calafate, Javier Belloni, acompañada por una definición que rápidamente generó especulaciones: “Juntos rumbo al 2027”.
La imagen apareció pocos días después del reordenamiento interno del peronismo santacruceño, que evitó una elección partidaria luego de que Belloni y el exvicepresidente de YPF Pablo González retiraran sus postulaciones. Grasso quedó así al frente del Partido Justicialista y con mayor margen para comenzar a construir una candidatura provincial.
Una eventual fórmula entre Grasso y Belloni todavía no está confirmada. Sin embargo, el acercamiento entre ambos dirigentes tiene peso político: los dos fueron candidatos a gobernador en 2023 y quedaron detrás de Claudio Vidal, en una elección marcada por la fragmentación del peronismo y de la oposición.
El intendente de Río Gallegos pretende evitar que la próxima elección vuelva a encontrar al peronismo dividido. Pero su estrategia también apunta a algo más amplio: construir un frente que incorpore sectores que actualmente no forman parte del justicialismo.
Según planteó Grasso, existen conversaciones con dirigentes del radicalismo, espacios vecinalistas, independientes y sectores libertarios que quedaron desplazados de la estructura de La Libertad Avanza en localidades como Río Gallegos y Caleta Olivia.
“En el camino hacia la candidatura hay espacio para todos, siempre en pos de la unidad”, sostuvo el dirigente, que intenta presentar la construcción como una alternativa política provincial y no solamente como el regreso del PJ al poder.
En esa estrategia también aparecen contactos con dirigentes vinculados actualmente al oficialismo provincial. Grasso aseguró que incluso algunos funcionarios de la administración de Vidal mantienen conversaciones con su espacio y trabajan en una eventual alternativa para 2027.
El desafío será transformar esos acercamientos en una estructura electoral concreta. Para eso, el peronismo deberá convivir con sectores que tienen posiciones diferentes y que, hasta hace poco tiempo, competían entre sí.

La situación económica y laboral de Santa Cruz será uno de los principales ejes sobre los que Grasso pretende construir su discurso opositor.
El intendente cuestionó especialmente el impacto de la crisis petrolera, la pérdida de puestos de trabajo y los conflictos salariales. También apuntó contra la política educativa del Gobierno provincial y los enfrentamientos con los gremios docentes.
Grasso sostiene que la administración de Vidal no logró cumplir las expectativas generadas durante la campaña de 2023 y busca instalar la idea de que existe un desgaste del oficialismo antes de que comience formalmente la carrera electoral.
A ese cuestionamiento económico se suma una disputa institucional. Desde el peronismo denuncian que Vidal intenta avanzar sobre organismos de control y la Justicia provincial para consolidar espacios de poder antes de una eventual salida del Gobierno.
El oficialismo rechaza esas acusaciones y sostiene que las modificaciones institucionales buscan terminar con estructuras vinculadas a anteriores administraciones y avanzar hacia organismos independientes.
Por ahora, Vidal continúa siendo el principal objetivo de la construcción que impulsa Grasso. Pero falta más de un año para las elecciones y todavía resta definir tanto el sistema electoral como las candidaturas.
La fotografía con Belloni, de todos modos, dejó una señal política: el peronismo santacruceño comenzó a ordenar sus piezas y ya trabaja para evitar la fragmentación que facilitó la llegada de Vidal a la Gobernación. La pregunta que queda abierta es si esa unidad alcanzará para construir una alternativa competitiva o si las diferencias internas volverán a imponerse cuando llegue el momento de definir los nombres.