Jame Carville, consultor estratega de Clinton ordenó a los colaboradores de la campaña no distraerse debatiendo múltiples temas, sino machacar de forma constante con los problemas cotidianos del bolsillo de los ciudadanos. Colgó en un cartel dentro de la sede central de campaña para enfocar a todo el equipo, la frase “Es la economía, estúpido”. El mensaje sirvió para ganar la elección.
34 años después, en esta argentina polar que vivimos, la historia se repite: un presidente presumiendo su popularidad en Latinoamérica y el mundo, ganada por sus excentricidades, su retórica anti wokista y su éxito antiinflacionario y desregulador; un país atravesando una dura recesión financiera y su gente sintiendo que el gobierno ignora su crisis doméstica; y una oposición machacando de forma constante con los problemas cotidianos del bolsillo de los ciudadanos, “la gente no llega a fin de mes”, “las familias están sobreendeudadas”, “la morosidad crediticia llegó a valores récords”, “los ancianos se suicidan porque sus ingresos no puede cubrir sus gastos”.
Solo falta una cosa: un consultor estratega que, como aquel Jame Carville cuelgue en las paredes de Casa Rosada un cartel que alerte al presidente.
El gobierno muestra como sus índices favorables el mejoramiento de la macroeconomía:
• Desaceleración Drástica de la Inflación: Tras el pico del 25,5% de diciembre 2023 la inflación mensual se desplomó consolidando registros en torno al 2% (el interanual se redujo hasta el 33,5%), marcando el fin de la inercia de tres dígitos.
• Consolidación del Superávit Comercial: Las exportaciones crecieron fuertemente traccionadas por sectores como el agro (con alzas interanuales superiores al 24%) y el sector energético. Durante el primer trimestre de 2026 el superávit comercial de bienes alcanzó los USD 5.508 millones, extendiendo saldos mensuales positivos de más de USD 2.194 millones.
• Rebote Selectivo de Sectores Clave: La economía muestra un avance a velocidades desiguales con expansiones interanuales notables en sectores estratégicos: la agricultura trepó un 32,2%, la extracción de petróleo aumentó un 13% impulsada por Vaca Muerta, y la producción de litio se expandió más de un 40%.
• Descompresión de la Brecha Cambiaria y Riesgo País: La disciplina fiscal implementada de forma irrestricta por el Ministerio de Economía redujo la brecha cambiaria (entre el dólar oficial y los financieros) a mínimos de gestión. De forma paralela, el indicador de Riesgo País elaborado por JP Morgan, que rozaba los 2.500 puntos básicos al asumir Milei, reflejó una sustancial caída hasta ubicarse en 450 puntos, abriendo la puerta al crédito internacional, que aprovecharon grandes empresas ingresadas al RIGI y muchas provincias que lograron financiamiento para desarrollar procesos productivos y de infraestructura.
Esa es la mirada del vaso medio lleno. Pero hay otra mirada, la del vaso medio vacío que hace hincapié en las debilidades de la economía real, la microeconomía.
• Contracción de la Actividad Industrial y Ventas Pyme: Las ventas minoristas y la actividad industrial pyme en Argentina registraron una fuerte contracción entre 2024 y 2026, marcada por una caída inicial acumulada cercana al 10% en la industria durante 2024 y descensos interanuales persistentes que rondan el 3,8% en el comercio minorista hacia mediados de 2026.
• Incremento de la Desocupación y aumento de la precarización laboral: La Encuesta Permanente de Hogares (EPH - INDEC) ubicó la tasa de desocupación en el 7,8%. Se perdieron más de 300.000 puestos de trabajo asalariados registrados desde finales de 2023 hasta abril de 2026 (235.000 empleos privados (-3,7%) y 73.000 empleos públicos (-2,1%)). Como contrapartida a la caída del empleo en relación de dependencia, se registró un incremento de trabajadores en modalidades autónomas o de monotributo (más de 150.000 nuevos aportantes) que encontraron refugio en las plataformas virtuales: Freelances, choferes Uber, deliverys, etc.)
• Presión Tarifaria y Costo de Vida: Aunque la inflación de bienes bajó, los precios de los servicios regulados (electricidad, gas, agua, transporte) sufrieron fuertes reajustes. La canasta de servicios públicos básicos trepó a más de $173.480 pesos, lo que representa un aumento superior al 525% comparado con finales de 2023, absorbiendo más del 50% de un salario mínimo. Contra un crecimiento del salario promedio nominal de los trabajadores estables (medido por el índice oficial RIPTE) del 245%, los trabajadores asalariados argentinos perdieron mucho poder adquisitivo.
• Pobreza Estructural y Alertas: El dato semestral oficial del INDEC marcó una tasa de pobreza del 28,2% de la población. Pero ese índice corresponde al segundo semestre del año 2025. El procesamiento de microdatos trimestrales y los reportes de institutos privados de la Universidad Di Tella estiman un rebote hacia el 31,6% debido al encarecimiento de la Canasta Básica Total durante este año 2026.
• Salto en el Endeudamiento Familiar: De acuerdo con los informes sobre Proveedores No Financieros de Crédito del Banco Central (BCRA), el endeudamiento promedio de las familias de ingresos medios y bajos para cubrir gastos corrientes creció de forma alarmante. La deuda promedio por cliente alcanzó los 4,4 millones de pesos, un incremento del 144% respecto a los niveles de diciembre de 2023. Se calcula que actualmente. 91,7% de los hogares posee algún tipo de compromiso o pasivo financiero vigente (tarjetas, préstamos o mora). 61,8% de las familias acumula entre dos y tres deudas de manera simultánea. 23,5% supera las tres deudas activas (sobreendeudamiento), entrando en situación de mora y procesos judiciales.
El esquema económico implementado por el gobierno de La Libertad Avanza es el de un programa ortodoxo de estabilización por shock. Su principal éxito radicó en la eliminación del déficit fiscal y el desarmado de la bomba monetaria que le dejó el kirchnerismo, lo que permitió que la inflación baje de niveles mensuales del 25% al 2% actual.
La contracara de esta "macroeconomía ordenada" es una economía dual o de "dos velocidades": el sector exportador, la minería y la energía empujan el PBI, pero el mercado interno (Pymes, comercio tradicional y empleo asalariado) paga el costo de la licuación de ingresos.
Si la economía real, la del primer metro cuadrado es la que mas se siente en la vida de la gente, no es menor el efecto que también se siente en la población por la desinversión pública generada. Rutas destruidas, hospitales abarrotados y sin recursos, aumento de precariedad habitacional y tomas producto de los desalojos por incremento de alquileres, son los más visibles.
El reciente suicidio de dos ancianos en la ciudad rionegrina de Ingeniero Cipolletti, presumiblemente acordado por no poder hacer frente a los gastos de alquiler de su vivienda, es una muestra paradigmática del fenómeno incremental que se viene registrando en Argentina en la última década, y que tomó fuerte impulso en los últimos tres años.
Las estadísticas oficiales del año 2024 reflejaron un repunte con más de 3.600 a 4.200 casos reportados (equivalente a unas 7,8 muertes cada 100 mil habitantes). En 2025 se alcanzó un máximo histórico con 5.209 suicidios consumados, lo que implicó un aumento interanual superior al 22% y elevó la tasa nacional a cerca de 11,8 por cada 100 mil habitantes. Tendencia que parece incrementarse en los primeros meses de este 2026.
Los más jóvenes y los ancianos son la población más afectada. Los especialistas vinculan este pico al deterioro de las condiciones socioeconómicas, los niveles crecientes de angustia social y la vulnerabilidad en las redes de contención: el “estado ausente”.
Contrario el predicamento inicial del presidente Javier Milei, al ajuste no lo pagó la casta, lo está pagando la gente.
Pese la realidad numérica detallada antes, y el usufructúo de las desgracias ajenas que hace la oposición, Javier Milei retiene un capital político levemente superior a los votos obtenidos en la PASO y Primera vuelta del 2023 que ronda entre el 33 y 38%, lo que sugiere que, pese haber perdido el apoyo de 3 de cada 7 jóvenes de aquella elección, ganó mucho más apoyo de adultos mayores, anclados en el histórico clivaje antiperonista proveniente del PRO y otros partidos de derecha.
Es cierto que la mirada mas optimista de ese apoyo aún lo muestran muy lejos del 56% obtenido en el Ballotage 2023. Pero, también es cierto que la pérdida de ese apoyo al presidente no se condice en igual proporción con la ganancia de la oposición, donde ninguno de sus líderes logra mostrar diferenciales positivos de imagen y en términos individuales aún muestran menos intención de voto que el presidente.
Este fenómeno de desencanto oficial y orfandad de liderazgos alternativos no es nuevo en argentina. Ya lo vivimos en la elección de medio término del año 2001 donde el 42% del electorado se negó a votar por algún político, con ausentismo e impugnaciones que hicieron famosos al salamín y a Clemente en el escrutinio.
De aquella época a hoy parece que la política sigue sin aprender la máxima que el consultor estratégico James Carville propinó al entonces gobernador de Arkansas y candidato presidencial demócrata Bill Clinton: “Es la economía, estúpido”.