Un grupo de intendentes de Chubut presentó notas formales en la Legislatura para pedir la derogación o modificación de la llamada Ley Caminoa, la norma que limitó las reelecciones consecutivas de intendentes y concejales en municipios sin Carta Orgánica propia.
El objetivo político es claro: recuperar la posibilidad de reelección indefinida en buena parte del interior provincial. El planteo tomó fuerza tras una reunión del gobernador Ignacio Torres con jefes comunales en la Cordillera, en un escenario marcado por el armado territorial rumbo a las elecciones de 2027.
La Ley Caminoa fue impulsada para poner un freno a la permanencia indefinida en los municipios y evitar que los intendentes se “atornillen” al poder local. El próximo turno electoral sería el primero en el que la norma tendría impacto pleno, dejando fuera de carrera a varios mandatarios que ya acumulan dos o más períodos consecutivos.
Entre los intendentes interesados en modificar el esquema aparecen nombres con fuerte peso territorial, como Miguel Ángel Gómez, de Gobernador Costa; Jorge Seitune, de Tecka; y Silvio Boudargham, de Cholila.
El argumento de los jefes comunales es que la modificación anterior se hizo sin suficiente consulta a los municipios y que la decisión final debería quedar en manos de los votantes. Sin embargo, el debate de fondo es más incómodo: si se habilita nuevamente la reelección indefinida, el poder local recupera una herramienta que puede fortalecer liderazgos, pero también consolidar estructuras difíciles de renovar.
La discusión central ahora está en la cantidad de votos necesarios para aprobar el cambio. Desde el oficialismo sostienen que bastaría con una mayoría simple, ya que se trataría de una modificación a la ley orgánica de municipios. En cambio, desde el peronismo advierten que el cambio tiene impacto electoral y debería requerir una mayoría agravada de 21 votos.
La diferencia no es menor. El oficialismo no llegaría hoy a los 21 votos, pero sí podría alcanzar los 14 legisladores necesarios para una mayoría simple, incluso con las tensiones internas y la ruptura de algunos integrantes del bloque.
El constitucionalista Edgardo Hughes, consultado por La Tecla Patagonia, se manifestó en contra de las reelecciones indefinidas por considerarlas contrarias al sistema republicano. Aun así, advirtió que, desde el punto de vista técnico, al no tratarse estrictamente de una ley electoral, la modificación podría aprobarse con mayoría simple.
La pulseada deja expuesta una tensión clásica de la política provincial: la diferencia entre legalidad y legitimidad. Aunque el oficialismo consiga los votos para avanzar, la pregunta seguirá abierta: si la renovación periódica de autoridades es un principio republicano, volver a habilitar reelecciones indefinidas difícilmente pueda presentarse como una mejora institucional.
El debate ya excede a los intendentes. También involucra al proyecto territorial de Ignacio Torres, que necesita sostener alianzas municipales para consolidar poder en el interior. En ese tablero, la reforma puede funcionar como gesto de contención hacia los jefes comunales, pero al costo de abrir una discusión sensible sobre perpetuación política, reglas electorales y calidad democrática.