El bloque Partido Justicialista-Nuevo Encuentro presentó un proyecto para modernizar el sistema provincial de saneamiento ambiental en Río Negro, con el objetivo de fortalecer el control preventivo sobre los efluentes cloacales e industriales que llegan a ríos, lagos y otros cuerpos de agua.
La iniciativa, impulsada por el legislador Luis Ivancich y acompañada por Daniel Belloso, Alejandra Mas y Leandro García, propone incorporar herramientas de monitoreo continuo, sistemas de alerta temprana y gestión inteligente de la información. Para financiar esa tecnología, plantea utilizar recursos provenientes del cobro del canon a las empresas hidroeléctricas.
El proyecto se inscribe en un contexto de expansión productiva asociado al desarrollo hidrocarburífero, nuevas obras de infraestructura energética y logística, y mayor demanda sobre los servicios públicos. Según los legisladores, ese escenario obliga a revisar las capacidades actuales del Estado provincial para fiscalizar, prevenir riesgos y proteger los recursos naturales.
Los autores del proyecto advierten que los sistemas de saneamiento y control de efluentes fueron diseñados para una realidad productiva distinta. Aunque reconocen que en los últimos años hubo inversiones en redes cloacales, plantas de tratamiento e infraestructura sanitaria, sostienen que la escala del nuevo desarrollo económico exige un salto cualitativo.
El planteo central es que ya no alcanza con ampliar infraestructura o aumentar inspecciones presenciales. La magnitud de las actividades vinculadas al nuevo perfil productivo de Río Negro requiere avanzar hacia un modelo basado en prevención, monitoreo permanente y uso intensivo de tecnología.
“La diversificación de la matriz productiva plantea desafíos que exigen fortalecer las capacidades del Estado, para garantizar que el crecimiento se produzca en condiciones de sostenibilidad ambiental y de protección de la salud de la población”, señalaron los legisladores en los fundamentos.
La propuesta apunta especialmente a resguardar el recurso hídrico, considerado esencial para el consumo humano, la producción, las economías regionales y la calidad de vida de las comunidades.
El proyecto plantea una discusión de fondo: cómo acompañar el crecimiento económico sin debilitar los controles ambientales. Para el bloque impulsor, el desarrollo hidrocarburífero y energético no puede avanzar sin una política de prevención robusta sobre ríos, acuíferos y cuerpos de agua.
En los fundamentos, los legisladores remarcan que la protección ambiental no debe ser leída como un obstáculo para la producción, sino como una condición necesaria para que el crecimiento sea sostenible.
“El crecimiento económico y la protección ambiental no constituyen objetivos contrapuestos. Por el contrario, cuanto mayor es la escala del desarrollo productivo, mayor debe ser la capacidad institucional del Estado para prevenir riesgos”, sostuvieron.
La iniciativa busca instalar que el control ambiental debe anticiparse a los problemas y no limitarse a intervenir cuando el daño ya ocurrió. En esa línea, el monitoreo continuo y las alertas tempranas aparecen como herramientas clave para detectar posibles desvíos antes de que afecten la salud pública o comprometan la calidad de los recursos naturales.
El debate que abre el proyecto será central para la nueva etapa económica de Río Negro. La provincia busca posicionarse en el mapa energético e hidrocarburífero, pero esa expansión también exige mayores garantías sobre el cuidado del agua. La pregunta ya no es solo cuánto puede crecer la producción, sino con qué controles, con qué información pública y con qué capacidad estatal para evitar que el costo ambiental llegue tarde.
Combustibles, impuestos y federalismo energét
Consumo, comercios y poder adquisitivo
Comunicación oficial e interna libertaria
Estado, gremios y año electoral