Un informe de opinión pública realizado en Río Negro durante la primera semana de junio deja una señal difícil para el oficialismo provincial: el 70,7% del electorado dice preferir un cambio, frente a solo 24,3% que opta por la continuidad. El dato golpea directamente a Juntos Somos Río Negro, que aparece tercero en intención de voto a gobernador detrás de La Libertad Avanza y el Partido Justicialista.
El estudio, elaborado por Pablo Gustavo Díaz para PoliTech, relevó 1.023 casos provinciales ponderados y 350 casos municipales, con cobertura provincial y desagregado en siete ciudades. Según la ficha técnica, tiene un nivel de confianza del 95% y un margen de error de ±3,1% a nivel provincial.
El clima social aparece dominado por el malestar. Frente al gobierno provincial, las emociones principales son decepción, con 26,9%, y enojo, con 24,6%. Juntas concentran el 51,5% de las respuestas. La esperanza apenas llega al 9,6%, una señal de desgaste para una gestión que durante años hizo de la estabilidad provincial su principal activo político.

La imagen de Alberto Weretilneck confirma ese deterioro. El gobernador registra 35,2% de imagen positiva y 63,2% de negativa, con un diferencial de -28 puntos. El dato es especialmente sensible porque la marca oficialista sigue muy atada a su figura.
La intención de voto a gobernador por sello muestra a La Libertad Avanza primera, con 26,6%, seguida por el Partido Justicialista, con 23,3%. La diferencia de 3,3 puntos queda prácticamente dentro del margen de error, por lo que el informe las ubica en una competencia abierta. Juntos Somos Río Negro aparece tercero, con 18,8%, casi ocho puntos por debajo del primer lugar.
Ese número expone otra señal de alerta: la continuidad provincial mide 24,3%, pero JSRN solo retiene 18,8%. Hay allí una posible fuga de 5,5 puntos entre quienes no necesariamente piden cambio, pero tampoco eligen hoy al sello oficialista.
El resto del mapa aparece fragmentado: PRO mide 3%, UCR 2,7%, CREO 2,5%, la izquierda 2,2% y el Frente Renovador 1,6%. Además, 3,4% votaría en blanco, 9,8% no sabe o no contesta y 4,1% afirma que no votaría.
El ranking de imágenes deja una particularidad: casi todos los dirigentes relevantes tienen diferencial negativo. El único con saldo favorable es Pedro Pesatti, con 40,4% de imagen positiva, 37,8% de negativa y un diferencial de +2,6.
Javier Milei conserva un volumen alto de apoyo, con 42,1% de positiva, pero también acumula 56,9% de negativa, con un diferencial de -14,8. Su figura polariza: concentra enojo, pero también un bloque de esperanza y entusiasmo.
María Emilia Soria aparece con 39,7% de positiva y 52,9% de negativa, con diferencial de -13,2. El dato muestra potencial competitivo para el peronismo, aunque también un techo marcado por el rechazo. Más atrás aparecen Aníbal Tortoriello con -28,6, Rodolfo Aguiar con -41,2, Juan Martín con -37 y Ariel Rivero con -44,5. Enzo Fullone tiene bajo conocimiento: 42,7% dice no conocerlo.
La agenda de preocupaciones está dominada por problemas económicos y de servicios. El primer lugar lo ocupan los bajos sueldos y la dificultad para llegar a fin de mes, con 16,7%. Luego aparecen salud, con 15,6%; el mal estado de las ciudades, con 14%; educación, con 13,3%; y la dificultad para acceder a vivienda o terreno, con 11,2%.
La inseguridad queda bastante más abajo, con 5,5%. El malestar rionegrino, según el informe, no se ordena principalmente alrededor del delito, sino de ingresos, hospitales, calles, iluminación, limpieza, educación, vivienda y servicios básicos.
Entre las intendencias relevadas, las mejores evaluadas son Cipolletti, con Rodrigo Buteler, y Choele Choel, con Diego Ramello. Buteler alcanza un índice de 3,41 sobre 5, con 51,3% de aprobación y 33% de desaprobación. Ramello obtiene 3,33, con 40,6% de aprobación y 20,7% de desaprobación.
El peor registro corresponde a Viedma, gobernada por Marcos Castro, con un índice de 2,15, 21,2% de aprobación y 69,7% de desaprobación. El diferencial negativo llega a -48,5, un dato políticamente delicado por tratarse de la capital provincial.
Bariloche, con Walter Cortés, y General Roca, con María Emilia Soria, aparecen en una zona intermedia, con diferenciales negativos moderados. Sierra Grande y Villa Regina también muestran niveles de desaprobación altos.
La identidad ideológica confirma un electorado disperso. El segmento más alto es NS/NC, con 19,4%, seguido por independientes, con 12,8%. El informe interpreta una leve inclinación hacia la derecha: libertarios, antiperonistas y derecha suman 31,5%. Del otro lado, nacional-populares, anti-Milei, progresistas e izquierda reúnen 25,9%. El espacio provincialista y vecinalista queda en 8,9%, un dato incómodo para JSRN.