NACIONAL | 15 JUN 2026

MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA

Murió Taty Almeida, emblema de Madres de Plaza de Mayo

La referente de derechos humanos tenía 95 años y murió sin conocer el destino de su hijo Alejandro, desaparecido desde 1975.




Taty Almeida, una de las referentes históricas de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, murió este domingo a los 95 años en Buenos Aires. Su nombre real era Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, pero para la sociedad argentina fue, simplemente, Taty: una de las voces más persistentes de la lucha por los derechos humanos, la memoria y la verdad.

La referente permanecía internada en estado crítico en el Hospital Italiano. Su muerte fue comunicada por Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, que la despidió como una figura inmensa de la lucha colectiva. Hasta el final, Taty Almeida siguió buscando a su hijo Alejandro Almeida, desaparecido desde el 17 de junio de 1975.

Alejandro tenía 20 años, estudiaba Medicina en la Universidad de Buenos Aires, trabajaba en la agencia estatal Télam y militaba en el Ejército Revolucionario del Pueblo. Fue secuestrado por la Triple A, la organización parapolicial que anticipó los métodos represivos que luego profundizaría la última dictadura militar.
 

Una madre convertida en símbolo
 

La desaparición de Alejandro transformó por completo la vida de Taty Almeida. Maestra de formación, madre de tres hijos y esposa de Jorge Almeida, se sumó a la búsqueda desesperada de otras mujeres que reclamaban por sus hijos desaparecidos.

Desde 1977, esas madres comenzaron a caminar alrededor de la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, con pañuelos blancos en la cabeza y una consigna que atravesó décadas: memoria, verdad y justicia.

En ese movimiento, Taty encontró una forma de convertir el dolor en acción política. Nunca abandonó la búsqueda de su hijo ni el reclamo por los desaparecidos. Incluso en sus últimos años, ya en silla de ruedas, siguió participando en marchas, actos públicos y homenajes.

El pasado 24 de marzo, al cumplirse 50 años del inicio de la dictadura, estuvo presente en la movilización central. Desde allí volvió a cuestionar al gobierno de Javier Milei, al que los organismos de derechos humanos acusan de sostener una posición negacionista frente al terrorismo de Estado.
 

El legado de una lucha que continúa
 

En abril, Taty Almeida recibió el título de Doctora Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires. Durante la ceremonia recordó a su hijo, reivindicó la militancia política y dejó una frase que resume su recorrido: “la única lucha que se pierde es la que se abandona”.

Su muerte provocó mensajes de despedida de organismos de derechos humanos, dirigentes políticos y militantes de distintas generaciones. Abuelas de Plaza de Mayo la recordó como una mujer “formidable” e “irremplazable”. La agrupación Hijos remarcó que todavía falta saber qué pasó con Alejandro y dónde están sus restos. También la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner la despidió como una “luchadora incansable”.

Los restos de Taty Almeida serán velados este lunes en la sede de Foetra, el sindicato de las telecomunicaciones, por decisión de su familia. Su hija Fabiana Almeida contó que ese era el deseo de su madre: ser despedida en un sindicato, no en una institución oficial.

Con su muerte, Argentina pierde a una de las figuras centrales de la lucha por los derechos humanos. Pero su historia queda unida a una causa que excede su biografía: la búsqueda de los desaparecidos, la denuncia del terrorismo de Estado y la defensa de una memoria que, como repitió hasta el final, no debía abandonarse.

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