NACIONAL | 1 JUN 2026

SALUD, DESREGULACIóN Y JUSTICIA

Medicamentos fuera de farmacias: denuncian a Sturzenegger y crece la pelea sanitaria

El SAFYB acusó al ministro de violar la ley y avanzar con la venta en kioscos, supermercados e internet pese al freno judicial.




La polémica por la venta de medicamentos fuera de las farmacias volvió a escalar. El titular del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB), Marcelo Peretta, confirmó que presentó una denuncia judicial contra el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, por impulsar medidas que, según advirtió, habilitan la comercialización de medicamentos en kioscos, supermercados e internet pese a que esa posibilidad fue suspendida por la Justicia.

“Está violando una ley que tiene 50 años, la 17.565, y además está violando el propio procedimiento judicial”, sostuvo Peretta en diálogo con el programa Desconfiados. El dirigente recordó que el intento de liberar la venta de medicamentos ya había sido incluido en el DNU 70/23, pero señaló que la Justicia suspendió el capítulo farmacéutico y que el Gobierno no puede insistir por otra vía mientras el tema siga pendiente de resolución definitiva.
 

El eje judicial y el riesgo sanitario
 

Para Peretta, el problema no es solo legal. La discusión también toca un punto sensible de salud pública: la trazabilidad de los medicamentos y el control profesional sobre su uso. El referente del SAFYB advirtió que la venta por plataformas digitales abre una zona de riesgo porque, según denunció, ya existen publicaciones en Mercado Libre que ofrecen medicamentos, incluso bajo receta.

“No hay ninguna trazabilidad, ninguna seguridad ni garantía de calidad”, afirmó. En esa línea, sostuvo que comprar medicamentos por internet puede exponer a los usuarios a productos sin control adecuado, sin intervención médica ni farmacéutica y sin certezas sobre origen, conservación o autenticidad.

El dirigente vinculó esa preocupación con el reciente escándalo por el fentanilo adulterado y planteó una pregunta de fondo: cómo puede saber un consumidor que un medicamento adquirido por fuera del circuito farmacéutico conserva las medidas de seguridad exigidas.
 

La crítica al modelo de desregulación
 

La denuncia también tiene una lectura política. Peretta acusó al Gobierno de presentar como liberalización lo que, a su criterio, favorece a grandes actores económicos del sector. “Esto no es liberalismo, es empresarialismo”, cuestionó, y apuntó contra laboratorios y grupos con capacidad de lobby.

Según el titular del SAFYB, la apertura de nuevos canales de venta no resolvería el precio de los medicamentos ni mejoraría el acceso, sino que podría debilitar el rol sanitario de las farmacias. En ese sentido, rechazó el argumento oficial de que la medida beneficiaría a poblaciones alejadas de centros urbanos y recordó que la legislación ya contempla la instalación de botiquines habilitados para zonas sin farmacias cercanas.

“El medicamento es una droga que te puede curar, pero también te puede matar”, advirtió Peretta, al insistir en que sacar esos productos del control farmacéutico banaliza su consumo en un país con altos niveles de automedicación.
 

Farmacias, acceso y poder económico
 

El debate expone una tensión más amplia entre desregulación económica y control sanitario. Para el Gobierno de Javier Milei, la apertura de canales de comercialización forma parte de una agenda destinada a reducir restricciones y ampliar la competencia. Para los farmacéuticos, en cambio, el medicamento no puede ser tratado como un producto de góndola porque requiere trazabilidad, conservación, prescripción y asesoramiento profesional.

Peretta también cuestionó la falta de diálogo con el Ejecutivo y aseguró que, desde la llegada de Milei, los representantes del sector no fueron recibidos. “Se ha convertido en un gobierno empresarial”, afirmó, y vinculó esa lógica con otras iniciativas oficiales, como el intento de derogar la Ley de Etiquetado Frontal.

La denuncia contra Sturzenegger deja la discusión en terreno judicial, pero el conflicto ya excede los tribunales. En el fondo se define hasta dónde puede avanzar la desregulación cuando lo que está en juego no es solo el precio de un producto, sino la seguridad sanitaria de quienes lo consumen.