REGIONAL | 25 MAY 2026

URANIO, PATAGONIA Y SOBERANíA

Santiago Caputo comparó a Chubut con Vaca Muerta y abrió la puerta al debate por el uranio

El asesor de Milei reivindicó el potencial minero de la provincia y encendió las alertas ambientales por la explotación de recursos estratégicos.




El debate por la explotación de recursos naturales en la Patagonia sumó un nuevo capítulo político. Santiago Caputo, uno de los principales asesores de Javier Milei, utilizó sus redes sociales para respaldar el desarrollo de la minería de uranio en Chubut y trazó una comparación directa con el impacto económico que tuvo Vaca Muerta en Neuquén.

“Debe haber pocas cosas más importantes para la historia de nuestra Nación que sacar las 300 mil toneladas de uranio que tenemos bajo la tierra. Chubut podría ser la próxima Neuquén”, escribió Caputo.

La frase no pasó inadvertida. En pocas palabras, el asesor presidencial condensó una posible hoja de ruta del oficialismo para el subsuelo patagónico: minería estratégica, energía nuclear, atracción de inversiones y una mirada de desarrollo que vuelve a poner a Chubut en el centro de una disputa histórica.

 



 

El uranio como recurso estratégico

El mensaje de Caputo apunta a un recurso clave para la matriz energética. El uranio es utilizado como combustible para centrales nucleares y gana relevancia en un contexto internacional donde la energía nuclear vuelve a discutirse como una alternativa de bajas emisiones frente a la crisis climática.

Desde esa perspectiva, el oficialismo busca presentar el desarrollo minero como una oportunidad para generar divisas, inversiones, infraestructura y empleo. La comparación con Vaca Muerta no es casual: intenta asociar la explotación de uranio con el despegue económico que transformó a Neuquén a partir del gas y el petróleo no convencional.

Pero el paralelismo también tiene límites. Chubut tiene una historia social y ambiental muy distinta frente a la minería, con resistencias profundas, movilización ciudadana y una sensibilidad territorial que ningún proyecto de gran escala puede ignorar.

 

Chubut no es solo un reservorio

La frase de Caputo reabre una pregunta de fondo: quién decide sobre los recursos naturales de la Patagonia y bajo qué condiciones.

El planteo oficial pone el foco en el potencial económico. Sin embargo, para sectores ambientales y sociales de Chubut, la discusión no puede reducirse a una ecuación de inversión y rentabilidad. El territorio no es solo un depósito de minerales ni una plataforma exportadora: es también una provincia con comunidades, agua escasa, actividades productivas existentes y una memoria reciente de conflictos por proyectos extractivos.

Por eso, cualquier avance sobre la minería de uranio necesitaría algo más que entusiasmo desde Buenos Aires. Requeriría información pública, licencia social, controles ambientales estrictos, debate legislativo y garantías de que la renta no termine saliendo del territorio sin dejar desarrollo real.

 

La comparación con Vaca Muerta

Al mencionar a Neuquén, Caputo buscó instalar una idea potente: que Chubut podría tener su propio boom económico si habilita el desarrollo de sus recursos estratégicos.

Vaca Muerta modificó el mapa energético argentino, atrajo inversiones internacionales y convirtió a Neuquén en un actor central para el abastecimiento de gas y petróleo. Pero también trajo tensiones: presión sobre infraestructura, disputas ambientales, concentración económica y dependencia de una matriz extractiva.

Ese antecedente funciona como promesa y advertencia a la vez. Para el Gobierno, es un modelo de crecimiento. Para sus críticos, es una señal de que el desarrollo de recursos naturales sin planificación territorial puede reproducir desigualdades y dejar a las comunidades en un rol secundario.

 

Un mensaje con impacto político

El respaldo de Caputo llega en un momento en que el Gobierno nacional busca reactivar proyectos estratégicos y mostrar señales de apertura a grandes inversiones. En esa agenda, la minería aparece como uno de los sectores prioritarios.

El problema es que Chubut no parte de cero. La provincia arrastra años de debates sobre minería, con movilizaciones masivas y una fuerte tradición de resistencia ambiental. Por eso, el guiño del asesor presidencial no solo entusiasma a sectores empresariales: también enciende alarmas entre organizaciones sociales que leen el mensaje como una señal de avance sobre una discusión todavía abierta.