El presidente Javier Milei volvió a respaldar públicamente a José Luis Espert, luego de que se conocieran novedades judiciales en Estados Unidos sobre Federico “Fred” Machado, el empresario acusado de haber financiado y facilitado aviones al exdiputado libertario.
El mandatario presentó el avance del caso como una reivindicación política de Espert y sostuvo que la Justicia estadounidense había declarado la “inocencia” de Machado respecto del cargo de narcotráfico. Sin embargo, el dato central que quedó fuera del mensaje presidencial es que el empresario aceptó declararse culpable por conspiración para lavar activos y cometer fraude electrónico, en el marco de un acuerdo que aún debe ser evaluado por un juez federal.
PERIODISTAS DE MIERDA (95%)
— Javier Milei (@JMilei) May 17, 2026
A José Luis Espert le DESTRUYERON la reputación, lo empujaron al ostracismo y quisieron convertirlo en un criminal mediante una OPERACIÓN POLÍTICA Y MEDIÁTICA INFAME.
Durante semanas lo ENSUCIARON, lo DIFAMARON y lo condenaron públicamente sin…
A través de sus redes sociales, Milei defendió al exdiputado y denunció una supuesta operación política y mediática en su contra. El Presidente afirmó que a Espert le “destruyeron” la reputación y apuntó contra periodistas y dirigentes opositores por el impacto público del caso.
La reacción presidencial buscó instalar la idea de que el retiro de la acusación por narcotráfico contra Machado confirma la inocencia política de Espert. Pero el expediente conserva elementos sensibles para el oficialismo: entre ellos, la transferencia de US$200.000 que Machado realizó a favor del economista en enero de 2020, una operación que forma parte de la documentación analizada por los investigadores.
Según los documentos citados por la investigación, Machado reconoció maniobras vinculadas a una estafa con aeronaves que, en muchos casos, no estaban realmente a la venta. En ese esquema, el empresario aceptó responsabilidad por delitos económicos, aunque logró quitar del acuerdo el cargo relacionado con narcotráfico.
Ese matiz es el núcleo político del caso: Milei destacó la parte que favorece a Espert, pero evitó remarcar que Machado no quedó desligado de la causa, sino que negoció una admisión de culpabilidad por lavado y fraude. La diferencia no es menor en un expediente que ya había golpeado de lleno a La Libertad Avanza durante la campaña legislativa.
Espert renunció a su candidatura en octubre de 2025, luego de varios días de contradicciones sobre su relación con Machado. Primero minimizó el vínculo y habló de un único vuelo; después admitió que fueron más viajes. También negó inicialmente haber recibido dinero, pero luego reconoció el pago de US$200.000, que atribuyó a una consultoría para una minera vinculada al propio empresario.
La explicación no logró contener el daño político. La presión interna y las críticas opositoras terminaron forzando su salida, en un episodio que expuso una de las mayores incomodidades del oficialismo: el contraste entre el discurso de transparencia moral y los vínculos financieros que todavía esperan una explicación completa.
Con su respaldo a Espert, Milei buscó transformar una novedad judicial en una victoria discursiva contra la oposición y los medios. Pero el caso Machado sigue lejos de estar cerrado: hay una admisión de culpabilidad por delitos económicos en Estados Unidos, una transferencia bajo investigación y un vínculo político que el oficialismo nunca logró despejar del todo.
La defensa presidencial, más que clausurar el tema, vuelve a ponerlo en agenda. Y lo hace en un momento en el que el Gobierno intenta sostener su relato de pureza frente a una causa que, incluso sin la acusación de narcotráfico, conserva suficiente peso judicial y político como para seguir incomodando a La Libertad Avanza.
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