NACIONAL | 18 MAY 2026

UNIVERSIDAD PúBLICA Y CRISIS OFICIALISTA

Milei se muestra en una universidad privada y crece la tensión con el sistema público

El Presidente dará una charla en una universidad privada mientras crecen la crisis por Adorni, la interna libertaria y el reclamo universitario.




En plena tensión por el reclamo universitario, Javier Milei buscará retomar la agenda pública con una charla en la Universidad de San Andrés, una institución privada, apenas días después de la masiva movilización en defensa de la Ley de Financiamiento Universitario. La escena no pasa inadvertida: mientras las universidades públicas denuncian recortes, salarios deteriorados y becas insuficientes, el Presidente eligió volver al circuito académico desde un ámbito privado.

La actividad será este lunes a las 9. Luego, el martes a las 11.30, Milei participará de otra charla en el Malba, titulada “Argentina 2026: Inserción laboral, visión macro y potencial productivo”. El objetivo político es claro: correr el eje de una discusión pública dominada por la causa judicial que rodea a Manuel Adorni, el deterioro social y la interna cada vez más feroz dentro de La Libertad Avanza.

 

Una visita incómoda tras la marcha universitaria

La presencia de Milei en San Andrés llega después de una marcha federal que volvió a instalar el financiamiento universitario como uno de los principales conflictos del Gobierno. Docentes, estudiantes, nodocentes, rectores y organizaciones sociales reclamaron por presupuesto, salarios, becas y cumplimiento de la ley aprobada por el Congreso.

En ese contexto, la elección de una universidad privada tiene una carga política evidente. No se trata solo de una agenda académica: ocurre mientras el Gobierno mantiene congelada o judicializada la discusión sobre los fondos de las universidades públicas y sostiene el equilibrio fiscal como límite para cualquier recomposición.

La imagen es potente: el Presidente que recorta o resiste el aumento de fondos para el sistema público vuelve a hablar de futuro, trabajo y macroeconomía en espacios institucionales alejados del conflicto universitario más urgente.

 

Adorni, bajo la lupa judicial

El otro frente abierto sigue siendo Manuel Adorni. La continuidad del jefe de Gabinete quedó debilitada por el avance de las causas judiciales vinculadas a su patrimonio. Según el texto compartido, el juez Ariel Lijo ya tomó declaraciones testimoniales, pidió informes, solicitó el levantamiento del secreto fiscal de Adorni y de su esposa, Betina Angeletti, y requirió información sobre los viajes realizados por el funcionario en los últimos dos años.

El punto que inquieta a la Casa Rosada no es solo judicial, sino político. Si hubiera un procesamiento, Milei debería definir si sostiene en el cargo a un jefe de Gabinete procesado, una situación sin antecedentes directos durante el ejercicio de esa función en democracia.

El Gobierno, por ahora, mantiene el respaldo interno. Pero el problema sigue abierto: Adorni ya no aparece únicamente como vocero o funcionario de confianza, sino como una pieza que concentra costo político en un momento de desgaste para el oficialismo.

 

Milei defiende a los suyos y ataca a la prensa

Mientras crece la presión sobre Adorni, Milei volvió a cerrar filas con su entorno y apuntó contra periodistas. En redes sociales, el Presidente comparó el caso con lo ocurrido con José Luis Espert y denunció una supuesta operación política y mediática.

La reacción confirma una estrategia conocida: frente a investigaciones, cuestionamientos o denuncias, el oficialismo responde con confrontación directa contra la prensa y con defensa cerrada de sus figuras más cercanas.

Pero esa fórmula empieza a tener límites. Cuando el Gobierno construyó parte de su legitimidad sobre la promesa de transparencia y ruptura con la “casta”, cada caso que afecta a sus propios funcionarios tiene un impacto mayor. No golpea solo sobre una persona: tensiona el relato moral del oficialismo.

 

La interna libertaria se volvió pública

La crisis también se expresa hacia adentro. Durante el fin de semana, la interna entre las distintas facciones del oficialismo volvió a estallar en redes sociales. Esta vez no fueron solo influencers o cuentas periféricas: aparecieron involucrados nombres centrales del poder libertario, como Santiago Caputo y Martín Menem.

Caputo expuso en X capturas vinculadas a una cuenta que cuestionaba su entorno y que, según las sospechas internas, podría estar relacionada con Menem o con alguien cercano a él. La cuenta fue dada de baja, pero el episodio dejó una señal clara: las disputas dentro del llamado “Triángulo de Hierro” ya no se procesan únicamente puertas adentro.

En el oficialismo, las redes no son un escenario menor. Funcionan como territorio de militancia, presión, amenaza y construcción de poder. Por eso, cada cruce digital puede tener efectos concretos sobre la vida interna del Gobierno.

 

Karina, Caputo y los Menem: una pelea sin árbitro

La disputa de fondo enfrenta al sector de Karina Milei y los Menem con el armado de Santiago Caputo, asesor presidencial y figura clave en el diseño político y comunicacional del Gobierno.

Según el texto, en la cuenta atribuida al entorno menemista también habrían circulado mensajes que anticipaban una eventual salida de Caputo del Gobierno. La tensión se vincula, entre otros puntos, con el control de áreas estratégicas como la SIDE, donde Karina y los Menem buscarían avanzar sobre espacios que hoy orbitan cerca del asesor presidencial.

El problema para Milei es que la interna ya no parece un ruido lateral. Empieza a ordenar decisiones, demorar reemplazos y mostrar que el Gobierno tiene dificultades para administrar su propio poder.

 

Una agenda para cambiar de eje

Las charlas de Milei en San Andrés y en el Malba buscan instalar otra conversación: macroeconomía, inserción laboral, potencial productivo y futuro. Es el terreno donde el Presidente se siente cómodo, lejos de los expedientes judiciales, las peleas internas y el conflicto universitario.

Pero el contexto se impone. La agenda pública no está dominada por la promesa de despegue económico, sino por la combinación de ajuste, sospechas patrimoniales, internas libertarias y reclamos sociales.

Por eso, la visita a una universidad privada después de la marcha universitaria puede funcionar como una provocación política, incluso si el Gobierno intenta presentarla como una actividad institucional más.

 

El Gobierno intenta retomar el control

Milei necesita recuperar iniciativa. La economía no logra traducirse en alivio cotidiano para amplios sectores, el conflicto universitario sigue abierto, Adorni acumula desgaste y la interna libertaria se volvió demasiado visible.

La pregunta no es solo si el Presidente podrá cambiar el eje de la discusión durante unas horas. La pregunta es si todavía conserva capacidad para ordenar simultáneamente el frente judicial, el frente político, el frente económico y una coalición oficialista que empieza a exhibir fisuras públicas.

La charla en San Andrés será, entonces, mucho más que una exposición académica. Será una postal del momento libertario: un Presidente que intenta hablar de futuro mientras el presente de su Gobierno se llena de causas, internas y reclamos que ya no puede esquivar.

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