INTERNACIONAL | 16 MAY 2026

CRISIS CLIMáTICA Y SALUD GLOBAL

Piden a la OMS declarar emergencia sanitaria por el clima

Una comisión de expertos advirtió que el cambio climático ya amenaza la salud global y puede provocar millones de muertes evitables.




Un grupo de expertos internacionales pidió a la Organización Mundial de la Salud que declare la crisis climática como una emergencia de salud pública global. La advertencia apunta a una idea cada vez más difícil de esquivar: el cambio climático ya no es solo una discusión ambiental, sino una amenaza directa sobre la vida, los sistemas sanitarios, la alimentación, el agua y la seguridad de millones de personas.

La recomendación fue elaborada por una comisión independiente paneuropea sobre clima y salud, convocada por la propia OMS. Según el informe, la magnitud del problema justificaría declarar una emergencia de salud pública de importancia internacional, el máximo nivel de alerta sanitaria del organismo.

 

La crisis climática como amenaza sanitaria

Entre los principales riesgos señalados por la comisión aparecen la expansión de enfermedades transmitidas por vectores, como dengue y chikungunya, además del impacto de fenómenos climáticos extremos, olas de calor, inseguridad alimentaria, contaminación del aire e incendios forestales.

El planteo marca un cambio de eje. La crisis climática ya no se mide únicamente en temperatura, emisiones o pérdida de biodiversidad. También se expresa en hospitales que reciben más pacientes, ciudades que se vuelven más hostiles, alimentos más caros, agua más escasa y enfermedades que avanzan hacia territorios donde antes no circulaban.

 

“Millones podrían morir de manera innecesaria”

La exprimer ministra de Islandia, Katrín Jakobsdóttir, presidenta de la comisión, sostuvo que la crisis climática “puede no ser una pandemia”, pero sigue siendo una emergencia de salud pública que amenaza la supervivencia humana.

La advertencia fue contundente: si los gobiernos no actúan con mayor rapidez y profundidad, millones de personas podrían morir o sufrir enfermedades que transformen sus vidas de manera irreversible.

El informe será presentado ante ministros europeos antes del inicio de la Asamblea Mundial de la Salud, con el objetivo de impulsar una respuesta internacional coordinada.

 

Calor extremo, inundaciones y enfermedades infecciosas

El profesor Sir Andrew Haines, especialista en cambio ambiental y salud pública de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, señaló que la OMS ya reconoció al cambio climático como una amenaza central para la salud global, pero que ahora debería avanzar un paso más.

Según explicó, si el mundo continúa emitiendo gases contaminantes al ritmo actual, aumentarán las muertes por calor extremo, inundaciones, enfermedades infecciosas, contaminación del aire por incendios forestales, nacimientos prematuros e inseguridad alimentaria.

La advertencia tiene una lectura política clara: no actuar también es una decisión sanitaria. Y cada año de demora aumenta el costo humano, económico e institucional de la crisis.

 

Combustibles fósiles y muertes prematuras

Uno de los puntos más duros del informe apunta contra los subsidios a los combustibles fósiles. La comisión sostuvo que esas industrias son responsables directas de unas 600.000 muertes prematuras al año en Europa y cuestionó que la región destine alrededor de 444.000 millones de euros anuales a subsidiar la producción de petróleo y gas.

En 12 países europeos, esos subsidios superaron en 2023 el 10% del gasto nacional en salud. En otros cuatro, incluso fueron mayores que todo el presupuesto sanitario.

Jakobsdóttir definió esa contradicción con una frase de fuerte contenido político: no se trata de una política energética sostenible, sino de un fracaso de salud pública.

 

La desinformación y la salud mental

La comisión también reclamó medidas contra la desinformación climática y pidió reconocer que el cambio climático tiene un impacto directo sobre la salud mental.

Para Jakobsdóttir, la manera de enfrentar el negacionismo es volver el problema más cercano y concreto. El cambio climático, sostuvo, no ocurre en otro lugar ni en un futuro abstracto: ya acorta vidas, llena hospitales y produce ansiedad, estrés y otros problemas de salud mental.

Ese enfoque busca romper con una percepción todavía extendida: la idea de que la crisis climática es un problema lejano, técnico o exclusivamente ambiental. El informe insiste en lo contrario: es una crisis que ya golpea sobre cuerpos, comunidades y sistemas sanitarios.

 

Hospitales preparados para un planeta distinto

El documento también pidió que los sistemas de salud se vuelvan más resistentes frente a un ambiente que cambia con rapidez. Para Haines, cada país debe conocer qué hospitales están ubicados en zonas inundables, cómo responderían ante una ola de calor prolongada y qué tan preparados están sus centros de salud para eventos extremos.

Muchos hospitales fueron construidos antes de que el cambio climático fuera una variable central. Por eso, incluso en países de clima templado, los sistemas sanitarios empiezan a encontrar dificultades para sostener su funcionamiento durante episodios de calor extremo.

El sector salud, además, representa cerca del 5% de las emisiones globales, por lo que también deberá reducir su propio impacto ambiental.

 

Una discusión sanitaria, económica y moral

El director regional de la OMS para Europa, Hans Kluge, respaldó las recomendaciones y sostuvo que los conflictos en Ucrania y Medio Oriente mostraron el costo real de la dependencia de los combustibles fósiles: sistemas de salud afectados, interrupciones en alimentos y energía, y sociedades cada vez más expuestas.

Para Kluge, actuar frente al clima no es solo un argumento ambiental. Es una cuestión de seguridad, salud, economía y responsabilidad moral.

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