NACIONAL | 10 MAY 2026

ECONOMíA

Seis de siete rubros pyme cayeron en abril, según el último informe de CAME

El comercio minorista volvió a caer en abril un 3,5% y profundizó la retracción del mercado interno. El ajuste sobre el bolsillo, el aumento de costos y la cautela de los hogares mantienen en crisis a las pymes comerciales.




Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas volvieron a caer en abril y profundizaron un escenario que ya empieza a generar preocupación en el sector comercial. El último relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) mostró una baja interanual del 3,2%, mientras que el acumulado del primer cuatrimestre de 2026 registró una retracción del 3,5%. La desaceleración del consumo sigue sin encontrar un piso claro y deja al descubierto las dificultades que enfrenta el mercado interno.

El informe reflejó además una caída mensual del 1,3% en términos desestacionalizados. La dinámica de consumo continúa concentrándose en bienes esenciales, mientras los hogares priorizan gastos inmediatos y postergan compras de productos semidurables. En paralelo, las promociones, descuentos y cuotas siguen siendo el principal recurso para sostener operaciones en un contexto marcado por la cautela y la pérdida de poder adquisitivo.

Detrás de los números aparece una señal política y económica que empieza a inquietar a distintos sectores empresariales. Aunque el Gobierno de Javier Milei sostiene el ajuste fiscal y la desaceleración inflacionaria como eje central de su estrategia, la actividad comercial todavía no logra mostrar señales consistentes de recuperación. En ese escenario, las pymes comerciales vuelven a quedar atrapadas entre el aumento de costos y una demanda que no reacciona.

 

Los rubros más golpeados por la caída del consumo

El relevamiento de CAME expuso que seis de los siete sectores analizados registraron caídas interanuales durante abril. Los descensos más pronunciados se dieron en bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles, con una baja del 12,3%, seguido por perfumería, que cayó 7,2%. También se registraron retrocesos en ferretería, materiales eléctricos y productos para la construcción, con un descenso del 4,2%.

La caída se extendió además a segmentos vinculados al consumo cotidiano. Comerciantes consultados por la entidad señalaron que las familias continúan limitando gastos y priorizando únicamente productos indispensables. El deterioro del ingreso disponible sigue impactando sobre la circulación en los locales físicos y obliga a muchos negocios a reducir márgenes para sostener ventas.

La única excepción volvió a ser el rubro farmacia, que mostró una suba interanual del 6,1%. El dato confirma una tendencia que ya se había observado en meses anteriores: los consumos asociados a salud y bienes esenciales mantienen cierto nivel de estabilidad incluso en contextos de ajuste. El resto de los sectores, en cambio, continúa atravesado por un mercado retraído y con pocas señales de expansión en el corto plazo.

 

El comercio online amortigua, pero no cambia el escenario

Uno de los pocos indicadores positivos del informe estuvo vinculado al comercio electrónico. Las ventas online realizadas por negocios con local físico crecieron 8% interanual durante abril y registraron además una mejora mensual del 0,7% en la medición desestacionalizada. Sin embargo, desde CAME aclararon que el avance digital todavía resulta insuficiente para compensar la caída general del consumo presencial.

En muchos casos, las plataformas online comenzaron a funcionar como una herramienta defensiva para sostener parte de la facturación. Comercios que históricamente dependían del mostrador tradicional aceleraron estrategias digitales para intentar amortiguar el impacto de la menor circulación en los centros comerciales. Aun así, la mejora no logró modificar el cuadro general de debilidad que atraviesa al sector.

La situación también expone un problema estructural para miles de pequeños comerciantes del interior del país. Mientras las grandes cadenas y plataformas tienen mayor capacidad para absorber costos logísticos y sostener promociones, gran parte de las pymes enfrenta limitaciones operativas y financieras para competir en el ecosistema digital. El proceso de transformación tecnológica avanza, pero de manera desigual.

 

La cautela empresaria domina el clima económico

El trabajo difundido por CAME mostró además una percepción empresarial marcada por la prudencia. El 53,3% de los comerciantes aseguró que su situación económica se mantiene estable respecto del año anterior, mientras que el porcentaje de empresarios con una visión negativa cayó levemente frente a marzo. Pese a esa moderación, el clima general continúa lejos de un escenario de recuperación sólida.

Las expectativas hacia adelante tampoco muestran entusiasmo. Casi la mitad de los comerciantes consultados consideró que su situación permanecerá igual durante los próximos doce meses, mientras que un 37,2% proyectó mejoras y un 13,8% anticipó un empeoramiento. El dato revela que la incertidumbre todavía domina las decisiones empresariales y condiciona cualquier perspectiva de expansión.

El freno a las inversiones aparece como otra señal de alarma para la economía real. Según el relevamiento, el 58,7% de los encuestados afirmó que no considera este un buen momento para invertir. Desde la entidad empresaria señalaron que la volatilidad en los costos de reposición, el aumento de tarifas y la debilidad de la demanda continúan afectando la rentabilidad de los comercios. En el sector pyme ya empiezan a mirar con preocupación el segundo semestre y la posibilidad de que la recuperación del consumo siga demorándose.