La administración de Donald Trump volvió a colocar a Estados Unidos en el centro de la escena global con una medida que durante décadas quedó atrapada entre teorías conspirativas, pedidos judiciales y secretos de Estado. Este viernes, el gobierno norteamericano liberó más de 150 archivos oficiales vinculados a avistamientos de OVNIS y posibles registros de vida extraterrestre, una decisión que la Casa Blanca presentó como parte de una política de “transparencia total”.
Los documentos desclasificados pertenecen al Departamento de Guerra, el FBI, la NASA y organismos de inteligencia estadounidenses. Allí aparecen fotografías, registros infrarrojos, testimonios militares y reportes técnicos sobre Fenómenos Anómalos No Identificados, conocidos como UAP. El paquete incluye además referencias a episodios ocurridos durante misiones espaciales y maniobras militares realizadas en distintos puntos del planeta.
La jugada política no pasó desapercibida en Washington. La liberación de archivos llega en un contexto atravesado por la escalada del conflicto en Medio Oriente, las tensiones con la OTAN y una fuerte polarización interna durante el segundo mandato de Trump. En ese tablero, la Casa Blanca busca instalar una agenda propia y reforzar un discurso que combina nacionalismo, transparencia institucional y confrontación con las estructuras históricas del poder federal.
La decisión había sido anticipada por Donald Trump en febrero, cuando prometió abrir archivos históricos vinculados a fenómenos extraterrestres. En aquel momento, el presidente sostuvo que existía un “interés masivo” de la sociedad estadounidense por conocer información que durante décadas permaneció bajo reserva estatal. El anuncio fue leído en Washington como otro movimiento destinado a consolidar el vínculo directo entre Trump y su base electoral.
Dentro del Partido Republicano consideran que el tema excede el interés científico o cultural. La apertura de documentos aparece también como una forma de cuestionar el funcionamiento tradicional de las agencias federales y reforzar la narrativa antiestablishment que Trump sostiene desde su irrupción política. El mensaje apunta a mostrar a la administración republicana como un gobierno dispuesto a revelar lo que otros presidentes ocultaron.
La Casa Blanca buscó además capitalizar el impacto mediático global. La difusión de fotografías, registros de radar y videos militares generó repercusión inmediata en medios internacionales y redes sociales. En paralelo, sectores demócratas cuestionaron la oportunidad política de la medida y deslizaron que la administración intenta correr el eje de la discusión pública en medio de conflictos diplomáticos y económicos cada vez más delicados.
Los archivos publicados incluyen imágenes satelitales, registros de vuelos militares y testimonios de personal de defensa que reportaron encuentros con objetos sin identificación clara. Varias de las fotografías muestran puntos luminosos o estructuras con formas no asociadas a aeronaves convencionales. También aparecen informes vinculados a misiones de la NASA y operaciones en zonas estratégicas del Pacífico.
Uno de los documentos más comentados corresponde a un objeto detectado cerca de Japón por el Comando Indo-Pacífico de Estados Unidos. El reporte describe una estructura con forma similar a un balón de fútbol americano que permaneció suspendida en el aire sin registrar comportamiento aeronáutico tradicional. Otro informe incluye imágenes infrarrojas tomadas en el oeste estadounidense durante 2025.
El FBI también aportó material elaborado por laboratorios forenses donde se reconstruyen relatos coincidentes de testigos civiles y militares. En uno de esos casos se menciona un supuesto objeto metálico elipsoidal que habría aparecido tras una intensa luminosidad en el cielo. Aunque ninguna agencia confirmó la existencia de vida extraterrestre, el volumen de información oficial alimentó nuevamente el debate global sobre fenómenos aún sin explicación científica definitiva.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, fue uno de los principales voceros de la medida. El funcionario aseguró que el gobierno trabaja en “total sintonía” con el presidente Trump para avanzar en una política inédita de apertura documental. En Washington interpretan que el Pentágono intenta recuperar credibilidad luego de años de sospechas sobre ocultamiento de información sensible vinculada a fenómenos aéreos no identificados.
Desde el área de inteligencia, Tulsi Gabbard confirmó que la Oficina del Director Nacional coordina nuevas etapas de desclasificación junto al Departamento de Guerra. La funcionaria sostuvo que se realizará una revisión “integral y sin precedentes” de archivos históricos vinculados a OVNIS y UAP. El objetivo oficial es ampliar gradualmente la publicación de documentos durante los próximos meses.
También se pronunciaron el director del FBI, Kash Patel, y el administrador de la NASA, Jared Isaacman. Ambos defendieron la necesidad de transparentar información acumulada durante décadas y remarcaron que todavía existen fenómenos sin explicación concluyente. En el oficialismo sostienen que la estrategia busca fortalecer la confianza pública en las instituciones, aunque en sectores opositores creen que la Casa Blanca intenta construir impacto político a través de un tema de enorme sensibilidad mediática.
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