INTERNACIONAL | 2 MAY 2026

ESTRECHO DE ORMUZ

EE.UU. amenaza con sanciones a navieras que paguen a Irán para cruzar Ormuz

Washington endureció la presión sobre el comercio marítimo y advirtió que castigará a las empresas que entreguen dinero o activos a Teherán para garantizar el paso por una de las rutas energéticas más sensibles del mundo.




Estados Unidos elevó este viernes la presión sobre la crisis en el estrecho de Ormuz al advertir que las compañías navieras podrían enfrentar sanciones si realizan pagos a Irán para garantizar el paso de sus embarcaciones. La señal de Washington apunta de lleno a uno de los mecanismos que empezaron a emerger en medio del conflicto: el cobro de tarifas o compensaciones por parte de Teherán a buques que buscan atravesar una de las rutas más estratégicas del comercio energético global.

La advertencia fue difundida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos y llega en un momento en que la disputa por Ormuz ya no se juega solo en el plano militar, sino también en el terreno económico. Por ese paso, ubicado en la entrada del Golfo Pérsico, suele circular cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas natural. Por eso, cualquier intento de convertir ese tránsito en una fuente de presión política o financiera repercute de inmediato sobre el mercado energético y sobre la estabilidad regional.

Washington apunta al “peaje” iraní en Ormuz

Según el texto oficial, las exigencias de pago que Estados Unidos considera sancionables no se limitarían al dinero en efectivo. También podrían incluir activos digitales, canjes informales, compensaciones en especie, donaciones benéficas o pagos realizados en embajadas iraníes. La amplitud de esa descripción deja en claro que Washington busca cerrar cualquier atajo que permita a las navieras negociar con Irán un paso seguro al margen del bloqueo en curso.

La Casa Blanca interpreta que ese esquema no es un simple costo operativo, sino una forma de financiamiento indirecto para un régimen al que intenta aislar. Del otro lado, Teherán viene utilizando el control de hecho sobre el estrecho como una palanca de presión en medio de la guerra y de las negociaciones abiertas, aunque todavía frágiles, para intentar ordenar una salida al conflicto.

El bloqueo sigue y el comercio marítimo ya siente el impacto

La advertencia estadounidense se monta sobre un escenario que sigue lejos de normalizarse. Irán cerró de hecho el estrecho mediante amenazas y ataques contra embarcaciones, y más tarde comenzó a ofrecer rutas de paso más cercanas a su costa, en algunos casos bajo cobro. Como respuesta, Estados Unidos impuso el 13 de abril un bloqueo naval sobre los puertos iraníes, una decisión que busca asfixiar las exportaciones petroleras de Teherán y limitar una de sus principales fuentes de ingresos.

El impacto ya es visible. El Comando Central de Estados Unidos informó que 45 buques comerciales recibieron la orden de dar la vuelta desde que comenzó el bloqueo. Ese dato muestra que la crisis dejó de ser una hipótesis geopolítica para convertirse en una perturbación concreta sobre el tráfico marítimo y sobre la circulación global de energía.

Trump rechaza la oferta iraní y la negociación sigue trabada

En paralelo, el frente diplomático tampoco logra despejar la tensión. Donald Trump rechazó la última propuesta iraní para poner fin a la guerra y dijo que no estaba satisfecho con el plan presentado por Teherán, aunque evitó dar precisiones. La agencia estatal IRNA informó que la propuesta había sido entregada a mediadores en Pakistán, mientras el frágil alto el fuego de las últimas semanas se sostiene entre acusaciones cruzadas de incumplimiento.

Ese punto es clave porque muestra que, por ahora, ni el frente militar ni el diplomático encuentran un cierre claro. Estados Unidos mantiene la presión naval, Irán sigue usando Ormuz como herramienta de negociación y el comercio internacional queda atrapado en una pulseada que no termina de resolverse.

Un clima interno cada vez más áspero en Irán

La tensión regional coincide además con un endurecimiento interno del régimen iraní. Mientras la premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi sigue hospitalizada y su fundación advirtió que su estado es de “riesgo muy alto”, el gobierno iraní informó la ejecución de dos hombres condenados por espiar para Israel. Organizaciones de derechos humanos vienen denunciando desde hace tiempo la opacidad de esos procesos judiciales y la falta de garantías para los acusados.

Ese cuadro refuerza la idea de que la disputa por Ormuz no ocurre en un vacío. Se da en medio de una guerra inconclusa, de un régimen que endurece su frente interno y de una presión internacional que ya afecta rutas comerciales decisivas. En ese contexto, la advertencia de Washington a las navieras no es un detalle técnico: es otro paso en una escalada que sigue poniendo en juego energía, geopolítica y control estratégico del Golfo.