La provincia de Chubut, bajo la conducción del gobernador Ignacio Torres, colocó deuda por USD 650 millones en los mercados internacionales con una tasa del 9,45% anual, en una operación que vuelve a encender alertas sobre el costo financiero y la sostenibilidad del endeudamiento provincial.
Si bien desde el gobierno provincial destacaron la colocación como “exitosa” por el volumen de ofertas recibidas, la tasa conseguida se ubica en niveles elevados en comparación con otras jurisdicciones, lo que pone en discusión el verdadero costo de la operación y el impacto a futuro sobre las cuentas públicas de Chubut.
El 9,45% anual que deberá pagar la provincia se da en un contexto de fuerte ajuste fiscal a nivel nacional impulsado por el gobierno de Javier Milei, que ha insistido públicamente en la necesidad de reducir la dependencia del financiamiento externo. De hecho, el propio ministro de Economía, Luis Caputo, había cuestionado recientemente que provincias y empresas acudan de forma sistemática a Wall Street cada vez que “se abre una ventanita”.

En ese marco, la decisión de Chubut aparece en tensión con ese discurso, ya que implica un nuevo ciclo de endeudamiento en dólares bajo legislación extranjera, una práctica que históricamente ha generado condicionamientos financieros y políticos para las provincias argentinas.
El contraste con otras colocaciones recientes tampoco favorece a la administración de Torres. Distritos como la Ciudad de Buenos Aires lograron financiamiento a tasas considerablemente más bajas, en torno al 7,8%, mientras que Santa Fe obtuvo crédito al 8,10% y Córdoba en torno al 8,95% en su última emisión.
Incluso provincias con menor volumen de financiamiento, como Entre Ríos, consiguieron condiciones similares o levemente superiores, lo que refuerza la idea de que Chubut terminó pagando un costo elevado por acceder al mercado internacional, en un momento donde el riesgo país aún se mantiene en niveles sensibles.
Otro punto que genera cuestionamientos es el destino concreto de los USD 650 millones obtenidos. Si bien se trata de “fondos frescos” que podrían fortalecer la capacidad financiera de la provincia, no se detalló con precisión el plan de inversión ni cómo se garantizará el repago sin trasladar el peso a futuras gestiones.

La experiencia reciente de otras provincias también suma interrogantes. Casos como el de Santa Fe, que fue cuestionada por mantener dólares sin liquidar y perder recursos por variaciones del tipo de cambio, evidencian los riesgos asociados a este tipo de operaciones financieras.
En este contexto, la colocación impulsada por Ignacio Torres no solo reabre el debate sobre el endeudamiento en moneda extranjera, sino que también expone a la provincia a un escenario de mayor vulnerabilidad ante eventuales cambios en las condiciones macroeconómicas, con un costo que, en última instancia, podría recaer sobre los propios chubutenses.