El regreso de Roxette a Buenos Aires dejó uno de los momentos más comentados del año musical: un guiño inesperado al rock argentino que desató la euforia del público en el Movistar Arena.
Durante el show, el guitarrista Christoffer Lundquist interpretó un fragmento de Ji ji ji, el clásico de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. El gesto fue rápidamente reconocido por los asistentes, que respondieron cantando y viralizando el momento en redes sociales.
La inclusión de una canción local no es nueva en los shows de la banda, pero en esta ocasión tuvo un impacto particular por la carga simbólica del tema elegido. El fragmento sonó como antesala de “Joyride”, uno de los mayores éxitos del grupo.
El momento reforzó un vínculo que Roxette ya había insinuado en visitas anteriores, cuando incluyó guiños a la música argentina. Esta continuidad convirtió el gesto en una especie de tradición que fortalece la conexión con el público local.
El recital marcó el retorno de la banda al país tras 14 años y se sostuvo sobre una seguidilla de éxitos que confirmaron la vigencia de su repertorio. Canciones como The Look, Listen to Your Heart, Dressed for Success y Joyride fueron coreadas por un público diverso.
La presentación se enmarcó en una gira internacional que incluyó escalas en distintos continentes y que en 2026 desembarcó en Sudamérica con fechas en varios países de la región.
El show también tuvo un componente emotivo por la ausencia de Marie Fredriksson, fallecida en 2019. En esta nueva etapa, Per Gessle lidera el proyecto junto a Lena Philipsson, manteniendo vivo el legado del grupo.
A 40 años de su debut discográfico y con hitos recientes en plataformas digitales, Roxette demostró que su música sigue vigente. El cierre en Buenos Aires dejó una postal clara: un cruce entre culturas, generaciones y canciones que todavía logran reunir a miles bajo una misma emoción.