El anuncio de una marcha de antorchas impulsada por el Regimiento 7 en La Plata generó una rápida reacción de organismos de excombatientes. El Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) difundió un duro comunicado en el que repudia la iniciativa y convoca a una actividad alternativa en defensa de la memoria.
La movilización, prevista para el 13 de abril, busca recordar la partida de soldados conscriptos hacia la guerra de 1982. El recorrido irá desde la localidad de Arana hasta la Plaza Islas Malvinas, un espacio cargado de significado histórico y político para la ciudad.
El eje del conflicto está puesto en el lugar elegido para el acto. La Plaza Islas Malvinas funciona en el predio donde operó el Regimiento 7 de Infantería hasta el retorno de la democracia y fue declarada Sitio de la Memoria.
Desde allí partieron cientos de jóvenes hacia el conflicto bélico, muchos de los cuales denunciaron años después haber sufrido maltratos, abandono y torturas por parte de sus superiores durante la guerra.
Para los organismos de derechos humanos, realizar una actividad militar en ese espacio implica una resignificación que contradice el sentido de memoria, verdad y justicia que motivó su recuperación.
El CECIM La Plata calificó la marcha como una “provocación” y una “afrenta” a la memoria colectiva. En su comunicado, los excombatientes cuestionaron la reivindicación de una fecha que, según plantean, marcó el inicio de un proceso traumático para cientos de conscriptos.
“¿Cómo podemos aceptar que se promueva conmemorar el comienzo del Horror?”, señalaron, en una de las frases más contundentes del documento difundido.
Además, advirtieron que este tipo de actividades invisibiliza las denuncias por violaciones a los derechos humanos cometidas durante la guerra y rompe consensos democráticos construidos en las últimas décadas.
La polémica también expone diferencias más profundas sobre cómo recordar la guerra de Malvinas y el rol de las Fuerzas Armadas en la historia reciente. Desde el CECIM sostienen que este tipo de actos promueve una mirada que relativiza lo ocurrido durante la dictadura.
Por su parte, los organizadores de la marcha aseguran que se trata de un homenaje simbólico a los caídos, una práctica que se viene realizando desde hace años y que no responde a una directiva oficial del Gobierno nacional.
En este contexto, la discusión vuelve a instalarse en el centro de la escena pública: cómo conmemorar Malvinas sin dejar de lado las denuncias, el contexto dictatorial y las deudas aún abiertas con los excombatientes.