Durante más de dos horas, la mesa política del presidente Javier Milei se reunió en Casa Rosada para terminar de definir la estrategia parlamentaria y el vínculo con los mandatarios provinciales de cara a la sesión del 11 de febrero, en la que el oficialismo busca obtener la media sanción de la reforma laboral en el Senado.
Según trascendió del encuentro, el Gobierno ratificó su línea dura: no ofrecer concesiones a los gobernadores a cambio de votos. “No les vamos a dar absolutamente nada”, aseguró una fuente con acceso a la negociación, al referirse a la posibilidad de modificar el artículo del proyecto vinculado al impuesto a las Ganancias de las Sociedades, que las provincias cuestionan por el impacto fiscal.
En el entorno de los mandatarios, incluso los más moderados advierten que el texto tal como está podría representar pérdidas millonarias para las arcas provinciales. Los cálculos más optimistas mencionan un perjuicio cercano a los 5.000 millones de dólares anuales.
La reunión se desarrolló este miércoles en el despacho del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y contó con la presencia de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el asesor presidencial Santiago Caputo; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich; el ministro del Interior, Diego Santilli; y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt.
Según la estrategia definida, el oficialismo llegará al 11 de febrero con el proyecto “tal cual está”. En caso de que sectores opositores intenten introducir modificaciones, el Gobierno sostiene que deberán hacerlo “sobre tablas”, lo que implica reunir los dos tercios de los votos presentes en la Cámara Alta.
En Casa Rosada incluso deslizaron una amenaza política: si el texto sufre cambios, existe la posibilidad de que el Gobierno deje caer la ley. El mensaje apunta directamente a la oposición dialoguista, a la que el oficialismo buscaría responsabilizar por una eventual caída de la reforma.
Dentro del oficialismo, la meta política no es solo aprobar la reforma, sino hacerlo con un resultado contundente. Patricia Bullrich pretende exhibir un número que no sea ajustado: el ideal, según fuentes del Senado, sería llegar a 44 votos afirmativos. Sin embargo, en el propio Gobierno reconocen que ese escenario todavía no está garantizado.
Mientras el Gobierno busca consolidar apoyos, los gobernadores siguen con atención la sesión. Este miércoles se canceló una reunión que estaba prevista en la Ciudad de Buenos Aires en el marco del Consejo Federal de Inversiones (CFI), donde se esperaba que los mandatarios avanzaran en una estrategia común.
Según versiones oficiales, la Casa Rosada movió piezas para desactivar ese intento. La estrategia libertaria apunta a evitar que los gobernadores se organicen como bloque.
En ese marco, Diego Santilli habría llamado personalmente a los gobernadores aliados para convencerlos de que no participaran de la reunión.
Quienes no habrían recibido ese contacto fueron los mandatarios opositores que integran el llamado “grupo de los cinco”: Axel Kicillof (Buenos Aires), Gildo Insfrán (Formosa), Ricardo Quintela (La Rioja), Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Sergio Ziliotto (La Pampa).
Ese bloque se reunió en las últimas horas con Santilli en Casa Rosada y, al salir, volvió a expresar críticas al proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional.